Andy Olcese – objetos naturales

•23 enero 2012 • 6 comentarios

El domingo pasado, el diario Página 12 finalmente publicó algo decente, una nota que habla de Andy!!

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/m2/10-2210-2012-01-23.html

Pero como a mi gusto tiene pocas fotos, la completo con las siguientes, así pueden disfrutar un poquitito de sus creaciones.

Saludos

Leo

PD: Por si alguno no lo sabe, Andy es mi esposa. :-)

Impermanencia

•13 enero 2012 • 1 comentario

Esta foto es de un Clavelillo azul (Solenomelus segetii). Una bellísima flor que no llega a durar ni un día entero siquiera.

Y la subo en homenaje a “mi abuelita”, pues me acaban de avisar que siguió su camino hoy a la mañana, luego de 98 primaveras.

Salud, abue. Por ti.

Por un bellísimo 2012

•30 diciembre 2011 • Dejar un comentario

2012. Un año que ya viene con una onda rarísima. Que es el fin del mundo y nos caemos al precipicio o que se viene el nuevo despertar.

Qué creo yo? No importa ya que no puedo hacer mucho para modificar una situación que ya salía publicada hace más de 600 años en los futuristas periódicos mayas.

Por eso hoy, como regalito de fin de año y comienzo del nuevo les subo una fotito que saqué hace poco y que me fascina. No sé por qué, pero tiene algo interesante, como que luego del primer vistazo, la luz me mantiene adentro, como cobijado. Y ahí, tranquilo empiezo a ver detalles por todos lados. Los había descrito pero no, prefiero dejarselos para que los descubran ustedes.

Les deseo un muy pero muy feliz 2012.

leo

PD: esta vez subí la foto más grande para que se vea en toda su esplendor, pero no sé si el programa del blog me la achicará, así que prueben de hacerle un click a ver si abre en su tamaño original.

Navidad.

•24 diciembre 2011 • 13 comentarios

Navidad. Momento raro. Tan bello como difícil, tan claro y simple como complejo y duro. Muchas de sus características realmente no lo son suyas, sino del fin de año, del pase de año, pero como la “joda” empieza el 24 y termina el 1 de enero (aunque se labure en el medio hay un no se qué festivo), digamos que la navidad se mezcla con los replanteos del nuevo año.

Navidad. Rito pagano del solsticio de invierno (pa ellos) y de verano para nosotros donde se veneraban Dioses lejanos, olvidados a veces, y que, tras el paso de los años y las transformaciones se convierte en el natalicio de nuestro señor Jesucristo. El pesebre, los reyes magos (y extendemos la joda un poco más dentro de enero), las misas, el recogimiento y de algún lado pintó Papá Noel, calculo del norte, y se metió en el medio del pesebre y como daba regalos los reyes magos se quedaban sin laburo entonces los patearon un par de semanas más allá, para el fin de la primera semana de enero, pero bue, volviendo al fin de año, tenemos a Jesucristo y a Papa Noel, uno alrededor del árbol navideño y su decoración y el otro en el pesebre, en la oración y en las campanas de la iglesia.

Y entre disputas está ganando Papá Noel, de lejos. Pero bueno, tenemos que admitir que tiene la publicidad de todos los negocios del mundo promocionándolo y, es más, tiene uno o dos empleados por familia que se encargan de hacer su laburo. El cristianismo, en cambio, se quedó con las campanadas y a veces ni eso. Una lástima realmente, como que tenía más sentido la parte místico-religiosa que la comercio-vacacional. Que, en sí, es la que está agarrando la posta. Navidad es compra, promoción, lucecitas, flacos transpirando vestidos de rojo y blanco, padres transpirando al ver los precios, mucha gente en contra de la tradición con razón, mucha otra a favor con razón y así, todos intentando hacer un mango o conservarlo o lo que fuera, mientras se preparan para el gran banquete gran.

Y ahí es donde vuelve el Cristo, pero no el nacimiento del niño Jesús sino el de la cruz. Sacrificio moderno que toma forma de vaca, cordero, chivito, pavo o, si no da pa tanto, pollo. Sea lo que sea, un bicho entero cae casi seguro. A nadie se le ocurre morfar pizza en una navidad y menos pastel de papas. Y es en este momento, cuando se empieza a calcular qué bicho se va  a mandar al matadero que arrancan las cuentas.

¿Cuántos somos? Con tus viejos o los míos. Bue, hoy 24 con los míos y el 31 con los tuyos. Pero no se puede, porque los suegros de mi hermano festejan el 31 y si vamos hoy no estamos todos y entonces…. Bue, 24 aca, 25 allá, 31 allá y 1 acá, y el 2 a colmillot o a la médica ayurveda para que me arregle el estómago, el hígado y la vesícula. Más si el 28 salgo con los del laburo a morfar, el 27 con los compañeros del colegio, el 29 con los de la universidad o la asociación de fotógrafos… Navidad, rito culinario cuyo rito solamente es comer. No, perdón, no comer, morfar. Engullir, manducar. Lastrar. Si, esa es la palabra.

¿Cuántos somos? Ahí empieza el despelote, arreglos entre familias y, lo peor, los que no están, porque emigraron, porque estamos peleados o porque ya no están, y los regalitos y la morfi caen como trompada amarga en el estómago, porque recuerdo todas las otras ocasiones en que nos juntamos a regalarnos cosas que, generalmente, no necesitamos y comimos como zanguangos con esa persona que hoy no está, y ya no es lo mismo, y empezamos a recordarlo y al resto de personas queridas que ya no están. Un bajón. Y el resto del mundo festeja a lo loco, puede que hayan tenido la suerte de no haber perdido a nadie querido o puede que lo hayan superado o, puede que estén con una borrachera tal que logra que los que no están no estén, la cuenta en rojo del banco debido a regalos y morfi también desaparezca y el tener que bancarse algunos compañeros de banquete que hubiera preferido no estuvieran también desaparecen tras el vino, el champagne, la sidra o lo que sea.

Raro. Ritos raros realmente. Yo hago todos, ojo, soy de cuarta. Dejo todo en manos de mis chicas y me entrego. No tengo idea qué haría si de mi dependiera. Pero cada año, cuando llega el 24 a la tarde, me acuerdo  del 24 de diciembre de 1982, sentado en un bar pedorro (perdón mi francés pero no era confitería linda ni bar con onda ni pub ni pizzería ni nada, era un auténtico bar pedorro, de esos en los que te sentás porque no encontraste otro mejor), decía, sentado en dicho bar, saqué una birome, una hoja y me puse a escribir una poesía de navidad. Qué decía? Ni idea, puede que la tenga por algún lado pero no apunto a eso, no, recuerdo ese momento porque por primera vez escribí algo para mostrar al exterior y que no era simple descarga emocional  interna.

Aquel día, en ese bar de Santa Fe y Pueyrredón, comenzó lo que sería, para bien o para mal, mi arte. El de la escritura en aquellos tiempos, el de la fotografía en estos.

Y ese es el principio de cada navidad, una tarde en que me acuerdo de 1982 y donde me pregunto por qué me viene ese recuerdo cada año. Y no saberlo. Y entonces todo sigue igual. Sigo festejando una navidad sin ayudar a la gente carenciada, sin ir a la iglesia, en estos últimos años sin comprar regalos casi y como si esto fuera poco, debería cuidarme con la comida estos días, tampoco tomo alcohol casi, así que de ponerme en pedo ni hablar.

Y creo que tenemos que darle una vuelta de rosca más a todo esto. Siento que tenemos que salir de este rito pagano cristiano comercial absurdo que nos mete calorías con 40 grados centígrados. Creo que tendríamos que organizar ritos en las comunidades, juntarnos en las plazas y que haya fiesta popular, brindar por la venida de las vacaciones y regalarnos nada, brindar por el fin del invierno en el norte y que los días se estiran, o que todos hagan un regalo pero que ese regalo sea una de las cosas que más aprecian y se la regalen a otro, el desprenderse de un objeto con mucha carga emocional a veces es mejor que tenerlo, no sé, ni idea realmente qué hacer, pero algo en todo esto no me cuaja.

Al punto que me cuesta escribir algo para decir, simplemente, Felices fiestas! Cada vez que me siento a escribir algo para mandar por mail me sale: Que el año que viene nos desenrollemos un poco, o espero que llegues al año que viene después de la comilona, o boludeces de ese tipo, porque no termino de entender qué festejamos. Por eso, esta vez solo intenté escribir una tarjeta dos veces y paré, no tenía sentido seguir intentando. Sin embargo me acuerdo de todos ustedes, si, al rato de pensar en 1982 me aburro y salto al presente, y pienso en los familiares que viven lejos, mis hermanos con sus familias en el norte, mi tia y primos también, otros familiares que siguen en Buenos Aires  y mis amigos de todos estos años, la mayoría todavía en Buenos Aires capital y provincia, otros en Bahía Blanca, Mendoza, Córdoba, también están desperdigados en México, Estados Unidos, París, República Dominicana, Perú, España… y vaya a saber uno dónde más. Y yo, acá, en la Patagonia, les cuento que estoy así, pensando cómo regalarles algo lindo y no este choclo que finalmente escribí y que no se me ocurrió y por eso quise dedicarles esta hora y media de mi vida. Para que sepan que sé que están ahí, aunque muchas veces no nos acordemos, no nos escribamos o nada. Sé que están ahí, y les agradezco eso.

Es fuerte. Y esa, creo, es mi navidad.

Salud.

Felices fiestas!!!

•22 diciembre 2011 • 1 comentario

Les deseo muchísimas felicidades a todos, y que el 2012 sea exactamente lo que quiera ser!!!

Un abrazo grande desde la Patagonia.

Leo

Termas de Amarillo, Chile.

•22 diciembre 2011 • Dejar un comentario

Hola gente, cómo va?

Les debo una entrada hace semanas donde quería contarles un poco de las termas de Amarillo, en Chile. Hicimos un viaje hacia esos pagos para el día de la virgen, con el grupo Verde (grupo autodenominado asì por ser todos botánicos, viveristas o amantes de la naturaleza floripondiosa y que tienen, en común, su apoyo y asesoramiento del Jardín Botánico Cascada Escondida, que está en Mallín Ahogado, El Bolsón). Bien, como decía, fuimos a las termas de Amarillo y también conocimos El Chaitén y paseamos un poco por el Parque Pumalín.

Un paisaje selvático, hermoso realmente. Mucha lluvia, pero necesaria para que crezcan esos helechos y el resto de la frondosa vegetación del lugar. Algo realmente recomendable.
Pero bueno, el tiempo pasó y me acerqué a las fiestas, así que ese sería la entrada que tendría que estar tipeando y no esta, por eso los invito a ver las fotos del viaje en este link.

Espero que lo disfruten.

Leo

Represión

•5 diciembre 2011 • 1 comentario

Tema delicado el de hoy. Y, como siempre, no lo he preparado lo suficiente como para no mandarme ninguna, pero bueno, intentarelo igual.

El miércoles pasado, se reunió el Concejo Deliberante de El Bolsón para tratar, entre otras cosas, un proyecto que es bastante conflictivo. Por ese motivo, un grupo de vecinos bajó desde Mallín Ahogado para defender su posición, en contra del mismo, en la vereda del edificio en que se llevaría a cabo la sesión. Como se sabía que esto ocurriría, también vino un grupete de gente a favor del proyecto y, como era de esperar, ambos se encontraron en la puerta del Concejo.

No se sabe quien empezó, pero la cosa terminó a los sopapos, piedrazos y otros destrozos antes de empezar a sesionar. Se llamó a la policía unas 4 veces pero esta no asistió por no estar capacitada para disolver disturbios (eso fue lo que dijo, al menos). Para eso está el BORA que es la brigada antidisturbios de Río Negro o de Operaciones especiales o no se que, el tema es que cuando vienen y se arma, reparten palo a diestra y siniestra. No son nada queridos en la localidad ni en ningun lado por represores.

Represores, esta palabra que por momentos solo se ve asociada a dictadura militar o policía, pero que cuesta asociar al “te cago a trompadas porque pensamos distinto o porque no haces las cosas como yo quiero que las hagas” (desgraciadamente una actitud demasiado típica, al menos por acá). Me encanta que asista un gran número de personas a una protesta, el problema es que esta multitud enardecida suele desbandarse, no es raro y siento que esto también es represión. Escuchaba la radio al día siguiente, hasta que el locutor le preguntó al entrevistado si no le parecía lógico que la cosa llegara al disturbio porque la gente no se sentía escuchada… Es decir, hasta en frío podemos pensar así.

El sábado siguiente, un amigo me contaba que en donde vive le habían dicho a un vecino fiestero que se calmara porque sino tendrían que rajarlo ya que en ese barrio vivían familias y no tenían por qué aguantarse sus fiestitas cada noche hasta cualquier hora. Al preguntarle cómo efectivizarían tal amenaza, me respondió que a trompadas… No es represión eso? Esté de acuerdo  o no con él, me parece que no es la forma tampoco.

Me da  tristeza, muchísima. Noto que es casi imposible que podamos discutir o intercambiar ideas sin llegar al momento represivo, en cualquiera de sus diferentes escalas. No necesariamente trompearse o asesinar, puede ser simplemente darse vuelta e irse, dejar de escuchar o cambiar de tema para no seguir hablando del asunto.

Y pensaba, qué diferencia hay entre esto y el BORA? Que son garpos? Que su oficio es reprimir (o controlar)? Ojo, aclaro, no me caen nada simpáticos, pero tampoco cualquier persona que recurra a la agresión como forma o método de imponer sus ideas.

En fotografía necesito el contraste o la diferencia, para resaltar lo que quiero decir. Una foto monótona puede funcionar, pero dificilmente lo haga más que otra en que puedan verse diferentes formas, colores, texturas, brillos, etc…
Como decía hace poco, el contraste enriquece, solo tenemos que saber cómo “usarlo”, cómo aprovecharlo para que nos sirva a todos.
Hoy me doy cuenta que así como intento combinar los diferentes sujetos en mis fotografías, también yo soy parte de la fotografía universal, y como tal, debo aprender a posar junto a alguien diferente para que la obra sea efectiva. Y no solo yo, vos también. sos parte. Te prendés?

 

Curso de observación de aves o curso de autoobservación?

•21 noviembre 2011 • 2 comentarios

Hola gente, cómo están?

Yo acá, acercándome a la temporada y, por ende, empezando a acelerar las máquinas para preparar todo antes que empiece. Igual ya estoy hasta las manos.

Y además de preparar fotos para la feria o diseños para nuevos productos, es la época en la que pintan mil cosas para hacer: muchísimas cosas para fotografiar como flores, paisajes floridos, aves por doquier, muchas de ellas con cría… toda la naturaleza revive con una fuerza increible. También empieza a moverse la feria un poco más, comienzan las salidas de fin de año o los planes para las mismas y entre otras cosas, hace unos días apareció la posibilidad de hacer un curso de observacion de aves y, siendo los pajarines una parte de mi trabajo, me dispuse a asistir al mismo para que me ayude en la identificación de mis sujetos.

Estuvo muy bueno. Lo dictaron Javier y Pía, dos genios de EsquelAves que vinieron desde aquella ciudad. El curso intensivo ocupó todo lo referido a las características de las aves, como reconocerlas, actitudes, costumbres, lo referido al vuelo, las migraciones y muchas cosas más.

Ta. Listo.Esa fue la parte informativa, aura voy a la otra, a lo que me llamó la atención. Y respecto a esto me sorprendió la parte en que explicaron todo lo referido a la actitud social de los plumíferos entre si, ya fuera entre la misma especie o entre distintas. Dentro de estos ámbitos se esuchó de todo, parejas monógamas de por vida, machos que tienen muchas hembras, hembras con muchos machos, parejas estables pero con escapadas con miembros ajenos y no se me ocurre qué más pero diría que escuché todas las posibilidades de fidelidad y cuernos que se nos pudieran ocurrir.

También hubo una pare de la charla que habla de la seducción, la danza o las demostraciones y cómo impresionan (generalmente) los machos a las hembras para conquistarlas, como desarrollan cantos o plumajes coloridos, llamativos para lograr su objetivo. Compiten entre ellos y algunos se pelean con tal de lograr su hembra. Hembra que, no sería raro, abandonen luego de el apareamiento como también pueden llegar a mantener por mucho tiempo en otras especies.

Y también cuando la cosa llega a los nidos también se ve de todo. Nidos de construcción simple, otros más complejos, otros que los tienen en el suelo y aves que ponen huevos en nidos ajenos, crias que se deshacen de sus hermanos, competencia constante por la comida entre las crias, padres que casi no llegan a alimentarlos. Otros pájaros que comen crías ajenas para alimentar las propias o que atrapan otros animales para lo mismo…

Y a medida que explicaban todo esto, nosotros, los que atendíamos el curso nos reíamos o chisteábamos por las analogías con los seres humanos y las sociedades en que vivimos.
Pero luego, una vez pasado el curso, me quedé pensando en estas similitudes y me sentí un poquito mejor. Ya que muchas veces creí que todas estas cosas que estaban “fuera” de lo normal, eran características propias de la raza humana como parte de la codicia, de la ambición, de la necesidad o de la enfermedad. Pero no, si estas actitudes son habituales y hasta normales entre aves, así como también lo son entre mamíferos, por qué no deberían serlo también entre nosotros?

Es loco, pero a pesar de nuestra capacidad de razonar que (teóricamente) no compartimos con los demás seres, no dejamos de ser exactamente iguales que ellos. Toda nuestra vida, a la larga, no es mucho más que reproducirnos y pelear porque nuestra descendencia salga adelante.

Exactamente igual que los pajaritos.

 

Contrastes

•7 noviembre 2011 • 1 comentario

Otra vez, empezando un post sin tener idea de que voy a hablar.

Pero un pajarito, tan chiquito como es el Cachudito pico negro (Anairetes parulus), contrasta demasiado con un alambre de pua, tanto como pensar en la libertad que transmite el ave y los límites del alambre…

Contrastes de fotografía, contrastes de gráfica, contrastes de vida. Pensaron alguna vez en eso? Siento que la palabra “contraste” es una de las tantas palabras subestimadas, una de esas a las que uno no le da bola salvo cuando los ojos se enrojecen porque la pantalla de la compu o del televisor tiene el contraste al taco. Pero no, hay muchos más contrastes y, en parte, creo que son los que van delineando nuestas vidas, pero bue, me parece que me estoy pasando con la  improvisacion; así que mejor vayamos por partes.

El Contraste básico sería cuando tengo mucha luz en una parte de la foto y mucha sombra en otro, o en un dibujo, pantalón negro y camisa blanca, me explico? Este contaste nos ayuda mucho a ver las líneas o los contornos.

Pero hay otros contraste, que tambien pueden ser o no fotográficos, como el de suave y aspero, blando y duro, frio y caliente, grande y chico… Estos contrastes resaltan las características de cada elemento, permitiéndonos enfocarnos en la característica que contrasta, principalmente.

Como estos, hay muchos contrastes gráficos más pero, a pesar que en la fotografía son el pan mío de cada día, no son estos contastes los que más me interesan hoy sino los otros.

Y mientras escribo esto busco fotos viejas que pudieran servir para ilustrar lo que quiero decir realmente y viene a mi cabeza el contraste en las comidas, ya sea en sabor o en colores, una comida sin contraste de color siento que está incompleta. O en la música o en una obra literaria.

Pero no, a lo que apunto es a los contrastes en nuestra vida, más allá de lo cotidiano… Contame tu vida, momentos que recuerdes… y verás que son momentos en que algo pasó, algo diferente, algo que creó un punto de inflexión. El contraste entre ser padre y antes de serlo, entre trabajar de lo que amo y hacerlo de lo que me daba guita, entre amar y soportar, entre vivir y sobrevivir, contraste entre once meses de laburo y uno de vacaciones, entre leer un blog entretenido y esto, y tantos más.

Siento que los contrastes enriquecen. Y mucho. Tanto en las fotos como en la vida. Y vale la pena buscarlos. Mirá tu cena, tiene suficiente color? Mira tu vida, también lo tiene o te gustaría con más?

Es hora de irme y no sé si publicar esto o no. Por un lado siento que ya está, que era eso lo que quería decir. Por otro temo que no sea claro.
No me corresponde.

Saludos y buenos contrastes en esta semana. Leo.

 

Las vueltas de la vida.

•31 octubre 2011 • 7 comentarios

Berberis linearifolia

Hola gente, cómo están?
Sé que es muy estúpido empezar con esta pregunta siempre, sobre todo porque sé que nadie responderá. Es más, ni se lo responderán para ustedes mismos, así que estoy atento a madurar esta parte y no preguntarles más cómo están y ya.

Bien, llegó la primavera hace rato, es más, hasta escribí una entrada donde la nombraba. Pero en alguna medida siento que finalmente llegó, quizas sea por el calor seco que hace cada día o por la sequía con la que contamos hace unas semanas ya (aunque ahí diría que llegó el verano y no la primavera). No, más bien llegó porque fui lentamente clickeando mi cerebrito y se me fueron apagando los paisajes y los pajaritos (tanto de mi cabeza como de mi sensor) y lentamente se fueron prendiendo las flores y otros motivos de la fotografía de aproximación, es decir, la que hago con el lente macro.

Berberis linearifolia

Y lo “extraño” o “llamativo” de esto, es que como en el otoño, al calzar el macro en la cámara me siento diferente, con otra predisposición. Hay otro ritmo, hay otro ojo, distintos objetivos.

No logro descular (del latín: desculae, es decir… ni idea) cuál es el motivo de tal cambio de actitud, por ejemplo, si estoy con el lente largo, el de las aves, tengo algo de la locura del ave, el nerviosismo, siempre está la posibilidad que se escape el bicho o que gire la cabeza o lo que fuera, si queda en foco o no, si tengo la velocidad indicada o no y un largo números de etceteras. Ojo, lo disfruto, como todas las otras modalidades y temas de mi fotografía, pero es diferente.

Tristagma nivalis

O los paisajes. Son más tranquilos, pero generalmente menos reconfortantes. Nidea por qué. Ahora, si los paisajes se cierran tanto pero tanto, empiezan a jugar otro juego, a sentirse diferente, y otra vez vuelvo al macro, pero un macro de paisaje.

Pilpilvoqui (Boquila trifoliolata)

Tristagma patagonicum

Qué es lo diferente? Qué se yo, me encanta tirarme en el piso cuando el motivo vale la pena, ya sea flor u hongo, líquen o lo que pinte, noto que al toque estoy sentado, arrodillado, acostado, enchastrado, con patas en barro o lo que fuera necesario para llegar a lo que visualicé.

Y también lo noto porque pasan las horas sin que me de cuenta. No dependo tanto de modificadores externos que puedan venir a arruinarme la sesión, bah, si el viento, posiblemente el sol o las nubes, pero generalmente las condiciones climáticas no cambian tan rápido.

También me doy cuenta que en la fotografía de aproximación (vamos a llamarla así, ya que no siempre es macro, ni siempre es de flores, ni siempre…) no dudo de la luz, ni del foco como lo hago en otros ámbitos de la fotografía.

Parrilla (Ribes magellanicum)

A que voy con todo esto? Esa es la parte más divertida de la historia, que no tengo idea. Podría decir que preparo lo que voy a escribir y sé cuál es el objetivo de cada texto. Nop, ni de casualidad. Me encantaría y planeé mil veces hacerlo, pero decididamente no tengo tiempo para escribir y subir entradas, menos voy a tener para planearlas.
Lo lindo es que el tema va saliendo solito siempre, yo traigo las fotos que quiero mostrarles y luego veo que pinta, vale la pena? eso es de ustedes.

Pero en este caso, vuelvo a lo mismo de siempre, cuando uno hace lo que más le gusta, esto sale solo, directo, sin intereferencias, sin trabajo, sin pesares, sin presión… disfrutándolo.
Y lo lo más loco de la historia es que, generalmente, hasta sale bien.
Por algo será, no?

Y vos, en qué andás hoy? Lo pensaste?

 

Tristagma nivale

 

 
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